Ahí lo dejo...

Nos acercamos a Junio. Estamos en el tercer trimestre y empezamos a analizar el curso.

Empecemos por la nueva Ley de Educación

emociones

Si cada vez hay más estudios donde se comprueba que la Inteligencia Emocional es básica para un buen aprendizaje, alguien debería decirle a los políticos que nos ilumine en la aplicación de la ley, las Inteligencias Múltiples, la Innovación, la evaluación y entrelazar todo esto con las emociones de cada alumno. Unos 30 alumnos por clase donde la aplicación personalizada de todo lo anterior resulta un enigma para el profesorado. Ahí lo dejo...

Mucho trabajo intentando aplicar la innovación metodológica, cursos de formación,... Ilusiones y decepciones en su puesta en marcha. Pero nos sigue fallando una cosa: la evaluación.

Si queremos innovar en el aprendizaje, tenemos que evaluar siguiendo el mismo camino.

Sigo oyendo la palabra "control" o "examen" continuamente y se siguen realizando las medias entre los mismos para finalizar con una nota. La nueva ley insiste en acompañar la calificación de toda la vida con un número. ¿Un niño de seis años puede tener un 7 en Conocimiento del Medio? ¿Un 6 en Matemáticas? Ahí lo dejo...

Por otro lado, hemos tenido que ampliar los contenidos de los cursos impares en Primaria. Al finalizar el curso 2014/15 los niños de 3º de Primaria saben casi lo mismo que los alumnos de 4º de Primaria. El esfuerzo de estos alumnos, las familias y el profesorado ha sido impresionante. De volverse loco...

¿Se puede? Claro que se puede... Pero necesitamos un tiempo de adaptación. Dejemos de criticarnos los unos a los otros. Hagamos todos un esfuerzo por el bien de nuestros hijos y por el bien de nuestros alumnos. Acerquemos posturas. Y empecemos por entender que el profesorado está atado de pies y manos en determinadas cosas, sobre todo desde el momento que no  se redactan leyes de educación coherentes con el tiempo que nos está tocando vivir.

Como profesora de 6º de Primaria he analizado muchas veces el paso de mis alumnos a Secundaria. Niños que empiezan teniendo 20 faltas en un dictado pasan a tener 6. ¿Es eso un aprobado de la ortografía? ¿Qué pensáis? El baremo dice que 6 faltas es suspenso. Ese alumno debería pasar a Secundaria con la Ortografía suspensa. ¿Quién puede suspender a este alumno? Yo no. Pero pasa a una etapa donde los baremos se vuelven fundamentales. Donde, seguramente, este alumno que ha mejorado tantísimo a base de su esfuerzo, el de su familia y el del profesorado, en 1º de la ESO, suspenda esta parte de Lengua. Esta reflexión se puede ampliar a muchas áreas del aprendizaje y a todas las asignaturas. Imaginemos un alumno con dificultades en el aprendizaje en general. Ahí lo dejo... 

Otros estudios demuestran que un niño no tiene porqué aprender a leer en su etapa de Educación Infantil. Aún así, sigo encontrándome familias agobiadas: "Mi hijo, que está en 3º de Infantil y acaba de cumplir 6, silabea". ¿Silabea?, o sea, ¿identifica perfectamente las letras y lee, pero silabea? ¿Y? "Pues mi hija a esa edad leía perfectamente" Bueno... hay niños que no leen NADA...

Pero después llegan a 1º de Primaria y la ley no está preparada para alumnos que no leen. Los profesores se agobian. No pueden avanzar como es debido en los contenidos marcados por la ley. Y siguen haciendo controles. Dictados, controles donde hay que leer para contestar... Ahí lo dejo...

Analizar el curso resulta complicado. Cada familia y cada profesor tendrá su propio análisis, críticas, aciertos y desaciertos, ilusiones y desilusiones, éxitos y fracasos. Lo importante es que sea lo más constructivo posible. Porque después de la reflexión, aparece otro curso. Uno detrás de otro, donde no podemos permitirnos el lujo de cometer los mismos errores y debemos aprender para el bien de nuestros hijos, alumnos y futuros conductores de nuestra sociedad.