Los cumpleaños

Empieza el colegio y ya empiezan a volar por la clase las invitaciones de cumpleaños en los más pequeños. Las hay de todo tipo.

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Se nota que estamos en crisis y cada día hay menos de esos cumples a los que se invita a toda la clase, incluso a algún amiguito de las clases de al lado.

Lo más normal últimamente es preguntar a los niños... "¿A quién quieres invitar?".

Como maestra que ayuda a estos niños protagonistas en estos días especiales, que aparecen con esa expresión de felicidad y sus invitaciones en la mano, he de advertir cómo hay alumnos de la clase que, por norma, nunca son invitados (excepto en aquellos macro-cumpleaños en los que se invita a todos). La carita de esos niños y/o niñas sólo la captamos los adultos. Esa cara de emoción cuando todavía quedan incitaciones por repartir y esa cara de decepción cuando ya no quedan más y no ha habido suerte.

Por eso, se nos ocurre una idea a los que sufrimos esas decepciones en nuestros alumnos...

Si hacemos un cumpleaños al trimestre, donde los protagonistas sean todos los niños nacidos en ese periodo de tiempo, e invitamos a todos los niños de la clase, podemos conseguir dos cosas: todos estamos invitados y sólo tenemos cuatro cumpleaños al año. Salimos ganando en felicidad y economía.

Incluso, como remate final, podemos olvidarnos de esas cantidades de regalos que vamos metiendo en el maletero del coche y que a todos nos parece desorbitado y va en contra de educar contra la sociedad de consumo que nos rodea. El curso pasado hubo niños que destinaron sus regalos a una ONG y, desde el colegio, recibieron un diploma a la generosidad que les hizo mucha ilusión y les educó en estos valores que la sociedad carece.

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